Los cuidados durante el estado de embarazo son muy importantes y deben ser
guiados por tu medico de confianza. La probabilidad de que tengas un embarazo
tranquilo y sin problemas y un bebé sano aumentará si sigues estas sencillas
recomendaciones que te mostramos a continuación:
1.Busca atención prenatal desde el principio
Es esencial que tú y tu bebé reciban una buena atención prenatal. En tu
primera consulta prenatal te harán una serie de pruebas para detectar posibles
condiciones médicas que podrían complicar el embarazo.
Si aún no has elegido un doctor, no pierdas tiempo. Mientras tanto, si estás
tomando cualquier clase de medicamentos o si tienes algún problema de salud,
revisa tu calculadora de
ovulacion y llama a tu médico de cabecera y avísale que estás
embarazada.
2. Cuida tu alimentación
Ahora necesitarás consumir más proteínas, así como ciertas vitaminas y
minerales, como el folato (ácido fólico), el hierro, y el calcio. Pero en lo
que se refiere a calorías, sólo necesitas ingerir 300 extras cada día, aunque
parezca poco.
Deberás evitar los huevos crudos y las carnes crudas, los quesos latinos
blandos y jugos sin pasteurizar, los pescados y mariscos crudos, así como los
fiambres y jamones crudos para no ingerir bacterias que podrían ser
perjudiciales para tu bebé. Evita también ciertos tipos de pescado que suelen
contener altos niveles de mercurio y otras sustancias contaminantes.
3.Toma suplementos vitamínicos prenatales
En la mayoría de las vitaminas prenatales encontrarás más folato (ácido
fólico) y hierro que en los suplementos vitamínicos comunes.
Es muy importante que tomes la cantidad necesaria de folatos antes de
concebir y durante los primeros meses del embarazo. El ácido fólico reduce
significativamente el riesgo de que el bebé pueda desarrollar malformaciones
congénitas del tubo neural, como la espina bífida.
Lo ideal es empezar a tomar 400 microgramos diarios de ácido fólico por lo
menos un mes antes de quedar encinta. Una vez que confirmes que estás
embarazada, aumenta el consumo diario a 600 mcg.
También es importante que te asegures de tomar suficiente hierro. La
cantidad que tu organismo necesita aumenta bastante durante el embarazo, sobre
todo durante el segundo y el tercer trimestre.
Pero más cantidad no siempre es mejor, y ciertas sustancias pueden ser
peligrosas si las ingieres en exceso. Es importante que evites consumir grandes
dosis de cualquier vitamina, y no tomes ninguna clase de hierbas o suplementos
adicionales sin la autorización de tu médico.
4. Haz ejercicio regularmente
Hacer ejercicio en
casa y un buen programa de ejercicios te ayudará a ganar la fuerza y
resistencia que necesitas para soportar el aumento de peso del embarazo,
prevenir o reducir los dolores corporales, mejorar la circulación sanguínea en
las piernas, y ayudar a prepararte físicamente para el parto. También te
ayudará a recuperar más rápidamente la forma una vez que nazca el bebé.
Además, la actividad física es un excelente antídoto contra el estrés, y
algunos estudios indican que al hacer ejercicio aumentamos nuestros niveles de
serotonina, una sustancia química producida en el cerebro que está vinculada a
nuestro estado de ánimo.
Acuérdate, sin embargo, que no debes esforzarte demasiado ni llegar a
sobrecalentarte o deshidratarte. (También deberás evitar los baños demasiado
calientes y las saunas durante el embarazo.)
5.Descansa
El cansancio que naturalmente sientes desde los primeros sintomas de
embarazo y durante el primero y el último trimestre del embarazo es una
señal de que tu cuerpo te está pidiendo que descanses. Escúchalo, y reposa todo
lo que puedas.
Si no puedes echarte una siesta en medio de la tarde, deja temporalmente a
un lado algunas de tus responsabilidades y tómate un descansito. Aunque no
duermas, al menos siéntate cómodamente por un rato, eleva las piernas y lee un
libro o una revista.
Las técnicas de relajamiento como los ejercicios de yoga, el estiramiento,
la respiración profunda, y los masajes son excelentes para combatir el estrés y
dormir mejor por la noche.
6.No Consumir bebidas alcohólicas
Cualquier cantidad de alcohol que bebas durante el embarazo pasará a la
corriente sanguínea, atravesará la placenta y llegará rápidamente al bebé,
quien podría terminar con un nivel de alcohol en la sangre incluso más alto que
el tuyo.
Aunque la madre sólo tome un vaso de vino con las comidas cada día, su bebé
puede tener un mayor riesgo de pesar poco al nacer, y aumentará la probabilidad
de que en el futuro tenga problemas de aprendizaje, habla y lenguaje, atención,
e hiperactividad.
Las mujeres que toman más de dos tragos al día corren un mayor riesgo de
tener un bebé con el síndrome alcohólico fetal. Los niños que nacen con esta
condición sufren de retraso mental y de crecimiento, problemas de
comportamiento y malformaciones faciales y cardiacas.
El consumo de alcohol durante el embarazo también incrementa el riesgo de
tener un aborto espontáneo o un bebé que nace sin vida. O sea que lo más seguro
es evitarlo completamente y optar por bebidas sin alcohol. Si te está costando
dejar de tomar, habla con tu doctor para que te ayude.
7. Aléjate de las drogas ilegales
Cualquier droga que la madre use también pasa a la corriente sanguínea del
bebé. Algunos estudios indican que la marihuana puede restringir el crecimiento
del bebé y causar síntomas de abstinencia (como temblores) en el recién
nacido.
El uso de la cocaína durante el embarazo es muy peligroso. Esta droga
restringe el flujo de la sangre al útero y puede provocar un aborto espontáneo,
problemas de crecimiento, el desprendimiento de la placenta, o un parto
prematuro.
El bebé también podría nacer muerto, tener malformaciones congénitas, o
problemas de comportamiento y de desarrollo.
Las demás drogas también pueden ser muy peligrosas. Si tienes un problema de
adicción, busca ayuda inmediatamente.
8. Deja de fumar
Si fumas durante el embarazo, aumentará el riesgo de que tengas un aborto
espontáneo, de que el bebé tenga problemas de crecimiento, y también de que
ocurra un desprendimiento de la placenta o un parto prematuro. Hay estudios que
también han encontrado una relación entre el fumar y un aumento en el riesgo de
tener un bebé con el labio leporino y el paladar hendido.
Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar o reducir la cantidad de
cigarrillos que consumes. Cada cigarrillo que dejes de encender le dará a tu
bebé una mejor oportunidad de nacer sano. Si no logras dejar de fumar, pide a
tu doctor que te indique un programa que pueda ayudarte.
Recuerda también que, aunque tú no fumes, si respiras el humo del cigarrillo
de otros fumadores, también hay riesgos para el bebé; por eso, al igual que
dejar de fumar, también es importante pedirle a tu pareja que abandone el
cigarrillo o ume sólo afuera de la casa y evitar permanecer en lugares donde
haya humo de fumadores.
9. Disminuye el consumo de cafeína
Aunque la mayoría de los expertos están de acuerdo en que dos o tres tazas
de 8 onzas (menos de 300 mg) de café al día no perjudican al bebé, parece haber
una relación entre el consumo excesivo de cafeína y el riesgo de un aborto
espontáneo.
Algunos estudios sugieren que el exceso de cafeína también podría aumentar
levemente el riesgo de que tengas un bebé que pese poco al nacer.
Además, la cafeína no tiene ningún valor nutritivo y su consumo podría
provocar la pérdida de pequeñas cantidades de calcio. Acuérdate, también, de
que es una sustancia estimulante, lo cual podría interferir con tus horas de
sueño, causarte dolores de cabeza y producirte acidez estomacal (agruras).
Trata de limitar el consumo de bebidas con cafeína, o sustitúyelas por café
o té descafeinados. Recuerda, sin embargo, que el café descafeinado casi
siempre tiene un poco de cafeína. Otras bebidas, como el chocolate y muchas
sodas, también contienen cafeína. Y ten en cuenta, que algunas tazas de café,
como el cafecito expreso cubano, contienen más cantidad de cafeína que
otras.
10. Elimina los riesgos ambientales
Hay profesiones que son peligrosas para ti y para tu bebé. Si normalmente en
tu trabajo estás en contacto con productos químicos, metales pesados (como el
plomo o el mercurio), ciertos agentes biológicos, o radiación, tendrás que
hacer urgentemente algunos cambios.
Y hay otros trabajos en los que debes tomar algunas precauciones, por
ejemplo si estás en contacto con niños chicos que podrían contagiarte alguna
infección peligrosa para tu bebé.
Ten en cuenta que algunos productos de limpieza, insecticidas, disolventes,
y hasta el plomo que pueda haber en el agua potable que circule por las
tuberías viejas podrían ser peligrosos.
Habla con tu médico acerca de las actividades que realizas diariamente, para
que juntos puedan idear formas de evitar o eliminar los peligros que existan en
tu casa y en tu ambiente de trabajo.
11. Haz una cita con el dentista
No olvides tu higiene y salud bucal: cepíllate los dientes, usa hilo dental
y visita periódicamente al dentista. Los cambios hormonales que ocurren
naturalmente durante el embarazo pueden hacerte más susceptible a las
enfermedades de las encías.
Los aumentos en los niveles de progesterona y estrógeno hacen que las encías
reaccionen de manera diferente a la placa bacteriana, lo cual puede producir
una inflamación conocida como gingivitis, caracterizada por encías inflamadas,
sensibles y que sangran con facilidad.
Cada vez hay más evidencia de que parece haber una correlación entre la
gingivitis avanzada, o periodontitis — una infección bacteriana que afecta las
encías y los huesos a los que están sujetos los dientes —, el parto prematuro y
los bebés de bajo peso al nacer.
Lo bueno es que el tratamiento adecuado puede reducir el riesgo de que se
den estas complicaciones. O sea que no postergues la ida al dentista y haz una
cita para un chequeo y limpieza si no lo has hecho en los últimos seis meses.
Si no dispones de seguro que cubra tu cuidado dental, consulta nuestra guía de
recursos de apoyo.
12. Cuida de tu salud emocional
Muchas mujeres se quejan de los cambios de humor constantes que sienten
durante el embarazo
semana a semana. Estos altibajos emocionales son comunes durante la
gestación, pero si tus cambios de humor son exagerados o llegan a interferir
con tu vida diaria, podrías estar pasando por una depresión, lo cual no es raro
durante el embarazo.
Si te sientes deprimida por más de dos semanas y no hay nada que te haga
sentir mejor — o si te sientes demasiado ansiosa —, habla con tu doctor sobre
lo que estás sintiendo para que te recomiende a un especialista.
Es importante que tengas la confianza necesaria para poder hablar de éste y
otros temas con tu doctor. Otra cosa que no debes dejar de informarle es si
sufres cualquier forma de abuso por parte de tu compañero.
El embarazo aumenta el estrés en cualquier relación, y es uno de los
factores que suele desencadenar la violencia doméstica, la cual pone en peligro
tu salud y la de tu bebé.
