A veces se dice que un entrenador tiene “mano izquierda” para dirigir un
equipo refiriéndose a que tiene determinada habilidad para manejar la plantilla
de jugadores sobre todo en lo referente al terreno personal, es decir a lo que
abarca la parcela que podríamos denominar como terreno psicológico.
Pues bien, al hacer mención de la mano podríamos referirnos a que cada uno
de sus cinco dedos representan las cualidades que el entrenador debe de poseer
para realizar de forma positiva su labor de dirección de equipo.
Los 5 apartados serían los siguientes:
1- Preparación: Los conocimientos que posee y su capacidad
para ir aumentándolos con el tiempo, siempre en aprendizaje continuo,
perfeccionándose y sobre todo actualizándose. Hay que desterrar la frase tan
conocida de que “en el fútbol está todo inventado”, más propia de entrenadores
obsoletos y poco dados a aumentar sus conocimientos bien por holgazanería ó por
comodidad, que suelen decir aquello de “eso no vale para nada”, cuando alguien
les da a conocer algo nuevo relacionado con el trabajo en lo entrenamientos ó
innovaciones tácticas para los partidos.
2- Experiencia: Decía Cesar Luís Menottí, campeón del mundo
en 1.978 con la selección Argentina, que el fútbol es algo empírico pues se
basa fundamentalmente en la observación y en la experiencia y es una gran
verdad, pues a parte de la preparación y conocimientos que el técnico vaya
adquiriendo a lo largo de su carrera, el bagaje adquirido a lo largo de los
años va a ser fundamental y el fruto de la observación diaria del trabajo en
los entrenamientos y del desarrollo de los partidos le hará poseer un arsenal
de información cada vez mayor a medida que vaya pasando el tiempo.
Preparación + Experiencia: Eficacia.
La suma de las dos es lo que le da al entrenador su verdadera dimensión para
estar capacitado en su trabajo y desarrollarlo con eficacia.
El entrenador con amplios conocimientos y sin experiencia de “partidos” no
es un entrenador completo y el técnico veterano con años de banquillo que
limita sus conocimientos a lo que aprendió en su primer curso de entrenador, es
un entrenador limitado por que da la espalda al progreso.
3-Personalidad: Cada entrenador tiene su forma de ser pero
ha de tener una serie de cualidades personales para desempeñar el puesto que
ocupa y que en general son las propias de alguien que debe liderar en grupo,
sin embargo en este artículo me gustaría hacer hincapié en tres cualidades
fundamentales sin que por ello quiera dejar de lado otras que son de vital
importancia: Empatía, Carisma y Credibilidad.
Empatía: Es la capacidad de vivir en propia carne lo que
siente otra persona, de compartir sus sentimientos, es decir de ponerse en su
lugar. En el caso del entrenador de fútbol poseer esta cualidad le va a servir
para tener una mejor comprensión del comportamiento de sus jugadores con lo
cual su nivel de entendimiento con ellos va a ser mucho mayor y siempre podrá
en determinados momentos ayudarlos de una forma más eficaz a solucionar los
problemas que se le presenten.
Carisma: Es la habilidad que tienen algunas personas para
influir sobre otras. En el caso del entrenador será su capacidad para motivar
al grupo tanto a nivel individual como colectivo.
Es una cualidad que permite ejercer cierto “magnetismo” sobre el equipo
centrando la atención ó la admiración del mismo sobre la figura de la persona
que lo dirige , lo que sin duda alguna resulta tremendamente positivo de cara a
la preparación mental de cara a la competición.
Credibilidad: Los jugadores tienen que “creer” en su
entrenador. Tiene que fiarse de él, han de estar seguros que no los engaña, que
es cierto lo que les dice, en definitiva que es un hombre de palabra. Por eso
es fundamental que un entrenador “nunca les prometa a sus jugadores aquello que
no pueda ó vaya a cumplir”. Lo peor que le puede pasar a un técnico es que sus
jugadores no crean en él por que los engaño ó por que es incapaz de mantener
sus promesas. Es fácil perder la credibilidad pero muy difícil recuperar el
crédito y esto es algo que un entrenador ha de tener presente desde el primer
día que se hace cargo de un equipo.
Empatía + Carisma + Credibilidad: Capacidad.
4- Carácter: Es el conjunto de cualidades propias que posee
una persona, en el caso de los entrenadores creo que estas virtudes han de ir
dirigidas sobre todo a nivel profesional a la mentalidad ganadora que debe de
poseer la persona encargada de dirigir un equipo y la capacidad de poder
contagiar ese carácter ganador a sus jugadores.
Un carácter agresivo en el sentido positivo de la acción es algo beneficioso
para el grupo y transmitido correctamente sirve para establecer unas bases
sólidas encaminadas a conseguir el éxito en los partidos.
Carácter: “Siempre agresivo, siempre ganador”.
5- Suerte: No podemos olvidarnos de que el fútbol es un
juego y como tal juego está supeditado muchas veces al factor suerte, a que la
pelota entre ó no entre, que pegue en el travesaño, que el portero la desvíe
“in-extremas” con la yema de los dedos ó que en el último minuto el árbitro se
equivoque y señale un penalti inexistente.
A parte de lo dicho anteriormente, la suerte también hay que buscarla, no se
puede estar siempre aludiendo a la “mala suerte”, por que a veces lo que se
quiere enmascarar son fallos, errores de los que tanto entrenador como
jugadores son culpables en un partido.
La suerte hay que trabajarla, hay que seguirle la pista en los
entrenamientos con el trabajo diario y el esfuerzo continuo, solamente así será
más fácil encontrar el camino para que aparezca con más frecuencia, aunque bien
es cierto que en ocasiones se te niega de una forma contundente y repetida,
ante eso sólo queda una solución: seguir buscándola.
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