Desde que Juan de Mata Carriazo descubriera en 1958 este importante emblema de la cultura tartésica, no ha existido una sede fija para su contemplación, pasando la mayor parte del tiempo reservado en la caja de seguridad de una entidad bancaria.

Ahora, el Museo Arqueológico de Sevilla, situado en la plaza de América del Parque de María Luisa, lugar al que se puede llegar muy fácilmente desde nuestros hoteles en Sevilla, ha habilitado una sala monográfica que bajo el nombre de “Sala Carambolo” expone permanentemente las 21 piezas del tesoro, en las que conviven diversas técnicas de orfebrería que cohabitaron en Tartessos. Asimismo, en la sala se pueden contemplar otras piezas de gran valor que estaban expuestas en el museo y que ahora se han puesto en valor para contextualizar más esta exhibición.

El diseño expositivo ha sido obra de un alumno de arquitectura efímera de la Escuela de Artes y Oficios. Por su parte, un becario del Programa Leonardo se ha encargado del diseño gráfico de la muestra. La sala, dotada de unas excepcionales medidas de seguridad por lo valioso de las piezas expuestas, tiene una superficie de 230 metros cuadrados y expone 143 objetos de oro, plata, bronce, cerámica y otros materiales, entre los que destacan la pequeña escultura sedente de la diosa Astarté, además del relieve de Astarté, conocido como «Bronce Carriazo», altar fenicio de Coria del Río recientemente restaurado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, el tesoro completo de Ébora o el de Mairena del Alcor.